De la serie Filosofía: una guía para la felicidad (Alain de Botton. En este capítiulo nos dan a conocer la perspectiva del filósofo del periodo helenístico Epicuro sobre la felicidad.
El objeto de este blog es compartir mis puntos de vista alrededor de temáticas propias del amplio espectro de las Ciencias Sociales que han despertado mi interés académico. De igual modo, también es mi propósito compartir información audiovisual sobre diversas materias que pueden contribuir a enriquecer nuestro conocimiento de los distintos planos de la realidad que nos ciircunda.
Palabras de Buda
martes, 25 de septiembre de 2012
Características del periodo helenístico
Aquí se les presenta una interesante contextualización del periodo helenístico de la antigua Grecia
Especiales Pirry: BACRIM en Colombia
Para observar el documental sobre las BACRIM de especiales Pirry
http://www.canalrcnmsn.com/content/bacrim_tras_los_pasos_del_nuevo_enemigo_29_de_mayo
http://www.canalrcnmsn.com/content/ii_parte_bacrim_tras_los_pasos_del_nuevo_enemigo_5_de_junio
http://www.canalrcnmsn.com/content/bacrim_tras_los_pasos_del_nuevo_enemigo_29_de_mayo
http://www.canalrcnmsn.com/content/ii_parte_bacrim_tras_los_pasos_del_nuevo_enemigo_5_de_junio
domingo, 9 de septiembre de 2012
¿Es equivocada nuestra idea del amor? (XIII parte)
XIII parte. El amor, más allá de una
relación
Por Jorge
Burgos García
09-09-12
En el capítulo anterior, he
comenzado a hablar del tema quizás más significativo en torno a la naturaleza del amor: las
condiciones que son necesarias para que este prospere entre 2 personas. Me he
referido a como la química, hace que de algún modo, nuestro ser se interese de
manera particular en una persona con
la que deseamos tener un contacto más íntimo –no sólo en el plano físico- .
Luego de ello, he comentado con más profundidad, la amistad, dado que es el fertilizante
que
hace que el amor florezca de
manera asombrosa
entre 2 seres humanos.
En ese orden de ideas, era necesario
hacer hincapié en la importancia que
guarda la comunicación en todas las
relaciones humanas. Por ello, insisto en algo, mientras no comprendamos
que el amor siempre saldrá lesionado si
nos mantenemos resolviendo nuestros conflictos de pareja –como hace la mayoría
de personas- con insultos, gritos y
reproches, no crearemos un clima favorable para su sostenimiento en el tiempo.
Y generalmente, la relación continua
luego de “superar” cada desacuerdo, pero con una cuota de amor menor. De modo, que espero que entendamos, que cada
situación en la que uno de los 2 termina molesto, sin hablarle incluso por un
tiempo al otro, va ir debilitando el amor, nadie gana en una discusión de
pareja, quien sea el culpable es irrelevante. El resultado al final, de esta
forma insensata –que heredamos culturalmente- de resolver las cosas, es que
muchas relaciones puede que se mantengan, pero llega el día en que el amor ya
se habrá esfumado del todo y sólo queda la
costumbre de “compartir
conflictivamente” con alguien una parte o la totalidad de nuestra vida
según lo que decidamos.
En este punto, es común que las
personas pregunten, palabras más palabras menos lo siguiente: ¿Es
posible sostener una relación sin conflictos?. A lo que respondo, que
los conflictos son inevitables, es común tener puntos de vista diferentes sobre
las cosas, tener desacuerdos nuestra pareja. No obstante, si está a nuestro
alcance, en nuestro poder, resolverlos pacíficamente, sin insultos de ninguna
especie. Cada expresión grosera va vulnerando el amor. En esos momentos, a
pesar del dolor que nos produzca lo que consideremos que nos esté incomodando
del otro, debemos apelar a nuestra racionalidad. Es necesaria, si
hacemos a un lado la razón, argumentando que no se puede amar con la cabeza,
entonces nos dejaremos arrastrar por nuestras emociones del momento, por el
sentimiento de frustración o inconformidad que tengamos y en consecuencia, nos
“descargaremos” en el otro muy probablemente de una manera no muy cordial.
(Preguntémonos: ¿Es esa la manera como queremos seguir resolviendo nuestras diferencias?...).
A mi manera de entender las cosas,
es aquí donde el amor en su sentido universal se reencuentra con el amor en su
sentido particular. Porque en situaciones de conflicto, es cuando más debemos
recordar que somos humanos y por ende los errores
hacen parte de nuestro ser. En verdad, no hay nada más constructivo y
reconfortante para el amor entre 2, que
cuando afloran los desacuerdos, se tenga la capacidad, de sentarse juntos y
expresarse de manera serena las razones por las que estamos inconformes. No es
una guerra donde debe haber un ganador y un perdedor. Donde me humillo, si me
corresponde pedir perdón. No, todo lo contrario, es el elemento más importante
cuando se trata de fundar una sólida relación de amor. Y como ya dije también
en el capítulo pasado, si consideramos que el otro cometió una falta realmente
grave, o que persiste en mantener una actitud o costumbre que no toleramos,
pues entonces pongamos punto final a la historia de la manera más decorosa
posible. Eso es parte de la vida. Transcurrido cierto tiempo es posible que
descubramos que nos nos sentimos muy sintonizados con la otra persona. Pero no
hay razones válidas para generar “grandes batallas” en nombre del amor. Pues no hay nada más
contrario al espíritu del amor que las disputas
verbales entre 2 personas que crean amarse. Y estoy convencido que todos
podemos aprender a actuar de esa forma. No es una idea utópica, estoy seguro de
ello.
En cuanto al tercer elemento,
indispensable para que germine una relación de amor entre 2, es el valor, el coraje. Parece una perogrullada, incluirlo como una de las
condiciones necesarias para que el amor se de entre 2 personas. Pero no lo es,
ha pasado muchas veces, que aunque exista química y amistad entre 2 personas,
no se da una relación porque ninguno de los 2 se anima a explicitar lo que
siente al otro. Sea porque el miedo nos envuelve, porque el uno espera que sea
el otro el que dé el primer paso o porque alguno o los 2 tienen ya pareja y no
se atreven a poner punto final a aquella relación, o simplemente creen que es
algo pasajero, que esa persona no encaja con su ideal de pareja. En fin, el
amor aparece de múltiples formas en nuestra vida. El puede permanecer presente
por largo tiempo, a veces toda la vida, no importando que surja o no una
relación entre 2 personas.
Esta es una de las paradojas más
grandes y hermosas del amor. El amor puede crece entre 2 personas, sin que
establezcan necesariamente una relación. No es una rareza, es una situación
posible. Habida cuenta que, si caminamos por el sendero del amor sin prejuicios ni un modelo de pareja
preestablecido –incluso es probable que el amor
rompa ese modelo mental que nos hayamos construido- nos lleguemos a
sentir plenos con alguien que no esperábamos, que no estaba en nuestro
“presupuesto afectivo”, que de modo sorpresivo nos hace sentir de maravilla.
Digo que es una experiencia hermosa, porque cuando ello pasa, muy
previsiblemente daremos cuenta de una de las enseñanzas más significativas en
materia afectiva. Descubriremos –fruto de nuestra experiencia- que el amor que podemos llegar a sentir por alguien no guarda relación directa con sus
atributos físicos. No, cuando ello nos ocurre, empezamos a evidenciar que
los componentes más relevantes en un
romance están mucho más asociados con la
fluidez que se desarrolla la
comunicación con la otra persona, y la
confianza que se genera.
Aun cuando se decida o no, crear
una relación, el aura del amor les
rodeará, dado que muy seguramente han establecido una armónica comunicación,
una próspera amistad que trae consigo un elemento adicional: provoca una
singular atracción por la mirada del
otro, provoca una inusitada sensación de emoción cuando se comparte con esa
persona una conversación, un espontáneo rose de manos, un cálido abrazo entre
otras cosas. Puesto en otras palabras, la amistad y la química están presentes.
Por consiguiente, la probabilidad de que eso se transforme en una relación amorosa
estará latente, al menos – de acuerdo a las circunstancias particulares del
contacto- por un tiempo.
Dentro de este orden de ideas,
caracterizadas de manera general las condiciones que podrían hacer germinar de
manera sostenida el amor en el tiempo y explicada la importancia que tiene una
fluida y bien manejada comunicación en el marco de una relación afectiva, ha
llegado el momento de hablar de la etapa previa al inicio de una relación de
amor, ha llegado el momento de hablar del tiempo de “conocimiento”, del tiempo
en el que decidimos si asumimos involucrarnos en un romance o no…pero será en
nuestro próximo capítulo…
martes, 28 de agosto de 2012
La aventura del pensamiento: Aristóteles
Buen resumen de las principales ideas del ilustre discípulo de Platón
La aventura del pensamiento: Platón
Interpretación de Fernando Savater del pensamiento del discípulo más célebre de Sócrates...
domingo, 26 de agosto de 2012
¿Es equivocada nuestra idea del amor? (XII parte)
XII parte. Amor, comunicación y
química
Por Jorge Burgos García
26-08-12
En los últimos capítulos hemos
comenzado a transitar en el plano del
amor con el que estamos más familiarizados, cuando toma forma de romance,
cuando lo convertimos en un “relación particular”. De momento, he intentado
mostrar que debiéramos olvidar el cuento de la búsqueda de la otra mitad, en cuanto que no tendría que ser considerada como la
condición necesaria para alcanzar la felicidad en la vida. De igual modo, he intentado explicar qué las
expectativas no debieran tener un lugar importante en el amor puesto que inevitablemente conllevan a que nos formemos
una serie de prejuicios y condiciones que por regla general tienden a restringir
las posibilidades de que el amor fluya
libremente -de manera
natural- entre 2 personas.
En este orden de ideas, es el
momento de compartir algunas ideas fundamentales en torno a la
libertad, la comunicación y la confianza
en el contexto de una relación de amor. Sin embargo, es necesario aclarar
antes, un asunto crucial: las condiciones que hacen posible el surgimiento de
una relación romántica entre 2 personas. Sé que es un asunto vital en cuanto
que en las múltiples charlas improvisadas que en estos años he sostenido sobre
el amor, me formulan de manera
recurrente una pregunta -por demás
interesante- mis interlocutores. Palabras más, palabras menos me han dicho: si el verdadero amor no va dirigido a nadie
en particular tal como argumentas…¿Qué pasa entonces cuando sentimos que
alguien nos interesa sobremanera? ¿Cuándo pensamos más de lo normal en alguien
en particular? ¿Cuándo disfrutamos más de la cuenta de la compañía de alguien
que empezamos a considerar especial?
Al respecto, sostengo que cuando
ello pasa, es porque potencialmente el
amor podría estar asumiendo la “forma” de romance en nuestra vida. Es un
fenómeno humano, relevante en el marco de las sociedades modernas (1). Haciendo
una simplificación abusiva de la realidad, diría que esencialmente las
posibilidades de construir un romance con una persona requiere la conjugación
de 3 elementos que no necesariamente se desarrollan en este orden: química, amistad y valor. Analicemos las cosas en orden. Cuando, ese extraño fenómeno, que
denominamos química, aparece entre dos personas, las probabilidades de
transformar las cosas en romance aparecen. Y es entonces cuando esa “expresión
de amor universal” que albergamos en nuestro
ser puede convertirse en una “expresión de amor particular” que no por
ello, debe hacernos olvidar del resto del mundo y del correspondiente afecto
que debemos seguir prodigando a los demás.
Sin ahondar demasiado en el tema de
la química del amor, es claro a la luz de la ciencia moderna, que cuando
alguien despierta nuestro interés, ciertamente ocurre unos cambios temporales
en nuestra estructura cerebral. La reconocida antropóloga estadounidense Helen Fisher, considerada la mayor
experta en sexualidad, matrimonio y divorcio desde el punto de vista evolutivo
y quien ha estudiado alrededor de 50 culturas alrededor del mundo en busca de
encontrar patrones comunes en nuestras formas de expresar amor afirma en una
entrevista concedida a la revista científica Muy interesante:
La forma en
que nos sentimos al enamorarnos funciona con la química de los circuitos
cerebrales… Cuando vi por primera vez las imágenes del cerebro
enamorado con las regiones activas iluminadas de amarillo brillante y naranja
sentí una admiración sobrecogedora. He visto la actividad del flujo sanguíneo
en esas áreas y comprobado las sustancias químicas. Hay dos regiones muy
activas: el núcleo caudado, una
primitiva región en forma de C descubierta hace poco y relacionada con el
sistema de recompensa del cerebro, la excitación sexual, las sensaciones de
placer y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, ATV, la veta madre de las células que
producen dopamina.
–Dopamina, norepinefrina,
serotonina... son las sustancias que ha detectado. ¿Somos una fábrica de drogas
naturales cuando nos enamoramos?
–Creo que
esa locura la producen los niveles altos de dopamina y norepinefrina, y un nivel bajo de serotonina. La dopamina en grandes cantidades, además de aumentar
el nivel de testosterona – la hormona del deseo sexual–, está asociada con una
gran capacidad de concentración, euforia y dependencia, que son síntomas de
adicción. El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su
cerebro: el alto nivel de norepinefrina, que produce euforia y pérdida del
apetito; el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con
el amado…(2)
Traducido a nuestro lenguaje
cotidiano, cuando alguien llama nuestra atención, tienden a aumentar los
latidos del corazón y por ende se altera nuestro ritmo respiratorio entre otros
aspectos. Pero, más allá de los cambios que se presentan en nuestro aspecto
físico, sobresale sin duda, la sensación
emotiva que nos embarga al estar cerca de esa persona y percibimos como se
modifica nuestro estado de ánimo cuando compartimos algún tiempo con ella.
En cuanto a la amistad, habría que subrayar que es el elemento más
importante. Es la única vía segura que conduce a la edificación de una sana y
sostenida relación de amor. No existen verdaderas posibilidades de hacer que un
romance se mantenga armónico en el tiempo sino se construye una auténtica
amistad. Podrá seguir indefinidamente la relación, mas no el amor, como en no
pocos casos ha ocurrido, ocurre y seguirá ocurriendo. Suele creerse erradamente
que la atracción sexual es el elemento primordial en el amor. Nada más alejado
de la realidad. El verdadero motor del amor, es decir, de nuestro anhelo de
permanecer con alguien se encuentra en nuestro aparato afectivo. Si no disfruto de las conversaciones que tengo
con mi pareja, si apenas las soporto, es una manifiesta señal que probablemente
estamos con una persona con la cual no encajamos como suponíamos.(3) A la luz
de nuestras experiencias, debiéramos caer en cuenta, que el amor, en su
“versión romance”, es – en sentido metafórico pero casi literal- frágil. La única manera como podríamos
evitar que se quiebre con el paso del tiempo es sobre la base de una fluida comunicación.
No hay nada más importante en una
relación afectiva que saberse comunicar. Lo que implica necesariamente
establecer una genuina confianza con
el otro. La mayor parte del tiempo que pasamos con nuestra pareja es
intercambiando ideas no manteniendo relaciones coitales. Infortunadamente, la
mayor parte de las veces, por inconscientes, no nos damos cuenta cuanto
lastimamos la relación cuando no sabemos resolver nuestras diferencias, cuando
no coincidimos en una situación o asunto determinado. Cuando la comunicación
entre los 2 cae en un punto muerto. A mi manera de ver las cosas, importando
poco nuestra edad y el tipo de relación que tengamos –sea matrimonio, noviazgo,
de amigovios o de cualquier otra índole- no es
justificable que 2 personas que están intentando construir algo juntos,
terminen un encuentro molestos,
insultándose o sin hablarse. Aunque pasadas unas horas, unos días, semanas
o meses la relación reanude, el daño está hecho. De algún modo empieza a
resentir al amor. Es inevitable, que en algún momento no estemos de acuerdo con
el otro, que sintamos frustración, que sintamos ira, decepción. Pero, si está
en nuestras manos saber canalizar esas emociones de manera racional.
Si la idea
del amor en su sentido universal, ha cristalizado en nosotros, es en
situaciones como esta, donde se evidencia.
A mi entender, cuando nos
sentimos inconformes, por cualquier motivo, debemos, antes que nada serenarnos
y expresárselo a la otra persona, sin necesidad de insultar -mucho menos
gritar- y esperar una respuesta, sin que necesariamente ella tenga que hacerlo.
Si es algo que consideremos realmente grave, como una infidelidad, o cualquier
otra cosa que nos hayan ocultado y nos ofenda, pues comuniquemos que no estamos
dispuesto a continuar y punto. Los insultos y demás improperios están demás. No
estoy diciendo que no se vaya a sentir dolor, decepción e ira. Eso es natural
en nuestra condición humana. Sin embargo, sé que podemos aprender a actuar con
tranquilidad aun en situaciones que nos duelan bastante en materia emocional.
No olvidemos que estamos al lado de un ser humano y errar es parte de nuestra
naturaleza.
Hay más cosas por decir sobre
nuestras relaciones afectivas, la comunicación, la amistad, la libertad y sobre
las condiciones que hacen posible que el amor florezca entre dos personas…pero
lo continuaremos en nuestro próximo capítulo…
1.
Digo potencialmente, porque pueda
que esté asumiendo la “forma” de una fructífera amistad (en tal caso nos sucede
incluso con personas de nuestro mismo sexo).
3.
De esto hablaré próximamente con un poco más de profundidad
cuando hable del tiempo que debemos tomarnos antes de decidir dar comienzo a
una relación amorosa)
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