Alfredo diez nos muestra en este video de 2 minutos , el ejemplo de otros 4 triunfadores: Lionel messi, Joseph Guardiola, Nelson Mandela y Joanne Rowling.
El objeto de este blog es compartir mis puntos de vista alrededor de temáticas propias del amplio espectro de las Ciencias Sociales que han despertado mi interés académico. De igual modo, también es mi propósito compartir información audiovisual sobre diversas materias que pueden contribuir a enriquecer nuestro conocimiento de los distintos planos de la realidad que nos ciircunda.
Palabras de Buda
jueves, 5 de julio de 2012
Motivación y automotivación
En un vídeo de sólo 3 minutos, el coach en Alta Dirección Alfredo Diez tomando como referente los logros de Mahatma Gandhi, Edmund Hillary, Edurne Pasaban, Lance Amstrong, Steve Jobs y Oscar Pistorius, nos recuerda que está en nuestras manos la consecución de importantes retos en nuestra vida
Disfrútalo!!
El gran discurso de Steve Jobs (2005)
El gran discurso de 15 minutos dado por Steve Jobs en la universidad de Stanford en 2005.Es una invitación a reflexionar sobre nuestra visión de la vida y el éxito
Disfrútalo!!
Disfrútalo!!
Leonardo Da Vinci
Interesante biografía la que nos ofrece History Channel sobre uno de los grandes genios de la historia de Occidente
martes, 3 de julio de 2012
Bill Gates (1998)
Excelente documental, en especial, nos permite conocer como desde muy niño, Bill mostró un superlativo espíritu competitivo y una asombrosa curiosidad que lo impulsaría a crear en 1975, con tan sólo 19 años, en compañía de Paul Allen -quien tenía apenas un par de años más que él- la célebre compañía MICROSOFT.
El resto del documental nos relata los principales de la vida profesional y afectiva de Gates hasta 1998. Entre ellos, su rivalidad con IBM, Apple y el lanzamiento exitoso de Window. Igualmente nos cuentan de su matrimonio con Melinda y el dolor que le produjo la pérdida de su madre.
El resto del documental nos relata los principales de la vida profesional y afectiva de Gates hasta 1998. Entre ellos, su rivalidad con IBM, Apple y el lanzamiento exitoso de Window. Igualmente nos cuentan de su matrimonio con Melinda y el dolor que le produjo la pérdida de su madre.
sábado, 30 de junio de 2012
¿Es equivocada nuestra idea del amor? (VI parte)
Las rocas, las plantas y el amor
Por Jorge Burgos García
30-06-12
Debo confesar que el cuento de El sabio y la lluvia a media noche que socialicé en la charla anterior, se convirtió en una de las cosas que más me hizo reflexionar en torno al valor que le hemos otorgado a la vida en Occidente. Suscitaron en mí, la búsqueda de una nueva forma de comprender la existencia y uno de sus aspectos inalienables, el amor. Mas, en la medida que empecé a configurar esta nueva manera de analizar e interpretar el amor, descubrí que mis ideas no eran en ningún modo novedosa. En verdad, lo único “original” que ofrendo, es expresarlo con un estilo un tanto singular, cuya única aspiración es que sea entendido íntegramente por mis lectores. Pero el mensaje –en sí- que transmito, es antiquísimo. Hace no menos de 2 milenios, en India –una de las cunas de las primeras civilizaciones- le habían dado este significado al amor. Y su forma esencial, de expresarlo ha sido por medio de hermosas metáforas, ha sido gracias al leguaje poético.
Por consiguiente, es inexorable, tener que emplear metáforas cuando nos referimos al plano afectivo del ser humano, pues, no hay forma de que los términos científicos puedan describir con precisión eso ocurre en la parte inmaterial de nuestro ser. En este orden de ideas, mi interés en la charla de hoy, se centra en compartirles, según mi perspectiva, algunas de esas metáforas que anhelo contribuyan a que ustedes –tal como me ha pasado a mí desde hace un tiempo- se sigan aproximando al significado ESENCIAL de eso que denominamos amor.
La más hermosa de todas esas metáforas, es aquella que manifiesta que el amor brotará en nosotros, de manera similar a como una planta hace emerger flores. Las flores al momento de abrir sus pétalos, empiezan a expandir una fragancia a su alrededor. ¿Y quién puede disfrutar el aroma de una flor? Ese aroma, puede ser disfrutado por todos aquellos que se acerquen a ella. Ella no puede aprisionar ese aroma, no selecciona a los seres vivos que puedan disfrutar su fragancia, no, ella permanece abierta a todos. De manera semejante a las flores, las aguas de un río no ponen traba alguna a todos aquellos que quieran disfrutar de su corriente. Ni hablar de la sombra de los árboles, cualquiera puede reposarse debajo de ella. Lo mismo sucede con la luz del sol, o con la lluvia.
Antes de dotar de significado a las anteriores metáforas en el contexto de nuestra humanidad, quiero compartirles un breve cuento, bastante simple pero que encierra un profundo mensaje sobre el sentido del amor.
Un escultor se hallaba tallando una roca. Alguien que había ido a ver cómo se hace una estatua, observó que no había indicio alguno de una estatua. Sólo había una roca que era tallada aquí y allá con cincel y martillo.
El hombre preguntó:
-¿Qué estás haciendo? ¿No vas a hacer una estatua? He venido a ver cómo se hace una estatua, pero veo que estás rompiendo una roca-.
El artista respondió:
-La estatua se halla oculta en su interior. No es necesario hacerla. Sólo hay que quitar cantidades de piedra inútil que están pegadas a ella, y la estatua aparecerá. Una estatua no se fabrica: es descubierta, es revelada, es traída a la luz- (1)
El mensaje que transmite esta sencilla historia sobre el amor es literalmente genial. La estatua del amor está en nuestro interior, siempre ha estado ahí, esperando emerger. Cuando no nos damos a la tarea de explorar hacia dentro de nosotros, somos como una roca sin tallar. Pero hay una gran esperanza, puesto que somos a la vez los escultores. El problema es que hemos empleado muy poco el cincel y el martillo de la consciencia para hacer revelar la estatua de afecto que yace en nosotros.
El amor, en su sentido original, ha estado, está y estará por siempre en nuestro interior. Sólo requerimos descubrir la forma de hacer que irradie a la totalidad de nuestro ser, de hacer a un lado las barreras que impiden que seamos afectuosos de manera frecuente. La maravillosa metáfora de la flor nos revela ese mismo mensaje: somos una “planta” en capacidad de hacer brotar las “flores” del amor, capaz de diseminar nuestra “aroma” a quienes se acerquen a nosotros –SIN DISCRIMINACIÓN-, porque al igual que una flor, un ser humano que se “habitúa” a ser afectuoso no puede atajar su deseo de ofrecer afecto a quienes le rodeen.
Lo que quiero comunicar, por ponerlo en otros términos, es que el amor es una cualidad susceptible de ser desarrollada por cada ser humano. Todos tenemos el potencial para hacer desarrollar al máximo esa cualidad. Todos guardamos ese tesoro en nuestro interior, es solo cuestión de que derrumbemos el muro mental –construido con los ladrillos de una idea apenas parcial del amor- que nos ha obstaculizado interpretar el auténtico ser del amor. Es más que necesario que redescubramos nuestra inagotable fuente de amor. No es una fantasía, ya no estoy hablando en sentido metafórico aunque lo parezca; Y es una tarea individual, nadie nos puede acompañar en esta “metamorfosis interna”. Ningún maestro, ni ninguna persona, por más cercana que esté a nosotros, puede acompañarnos en este valioso y conveniente proceso de evolución emocional que nos acercará sin duda, a la paz.
Ahora bien. Llegó el momento de intentar dar respuesta a una pregunta medular. ¿Cómo redescubrir y desarrollar ese potencial de amor que llevamos en nuestro interior?.¿Cómo activarlo? ¿Cómo aprender a llenarnos de amor? En resumen, ¿Cómo ser una persona amorosa?.
El intento de responder a este significativo interogante será parte de nuestro próximo capítulo…
Por Jorge Burgos García
30-06-12
Debo confesar que el cuento de El sabio y la lluvia a media noche que socialicé en la charla anterior, se convirtió en una de las cosas que más me hizo reflexionar en torno al valor que le hemos otorgado a la vida en Occidente. Suscitaron en mí, la búsqueda de una nueva forma de comprender la existencia y uno de sus aspectos inalienables, el amor. Mas, en la medida que empecé a configurar esta nueva manera de analizar e interpretar el amor, descubrí que mis ideas no eran en ningún modo novedosa. En verdad, lo único “original” que ofrendo, es expresarlo con un estilo un tanto singular, cuya única aspiración es que sea entendido íntegramente por mis lectores. Pero el mensaje –en sí- que transmito, es antiquísimo. Hace no menos de 2 milenios, en India –una de las cunas de las primeras civilizaciones- le habían dado este significado al amor. Y su forma esencial, de expresarlo ha sido por medio de hermosas metáforas, ha sido gracias al leguaje poético.
Por consiguiente, es inexorable, tener que emplear metáforas cuando nos referimos al plano afectivo del ser humano, pues, no hay forma de que los términos científicos puedan describir con precisión eso ocurre en la parte inmaterial de nuestro ser. En este orden de ideas, mi interés en la charla de hoy, se centra en compartirles, según mi perspectiva, algunas de esas metáforas que anhelo contribuyan a que ustedes –tal como me ha pasado a mí desde hace un tiempo- se sigan aproximando al significado ESENCIAL de eso que denominamos amor.
La más hermosa de todas esas metáforas, es aquella que manifiesta que el amor brotará en nosotros, de manera similar a como una planta hace emerger flores. Las flores al momento de abrir sus pétalos, empiezan a expandir una fragancia a su alrededor. ¿Y quién puede disfrutar el aroma de una flor? Ese aroma, puede ser disfrutado por todos aquellos que se acerquen a ella. Ella no puede aprisionar ese aroma, no selecciona a los seres vivos que puedan disfrutar su fragancia, no, ella permanece abierta a todos. De manera semejante a las flores, las aguas de un río no ponen traba alguna a todos aquellos que quieran disfrutar de su corriente. Ni hablar de la sombra de los árboles, cualquiera puede reposarse debajo de ella. Lo mismo sucede con la luz del sol, o con la lluvia.
Antes de dotar de significado a las anteriores metáforas en el contexto de nuestra humanidad, quiero compartirles un breve cuento, bastante simple pero que encierra un profundo mensaje sobre el sentido del amor.
Un escultor se hallaba tallando una roca. Alguien que había ido a ver cómo se hace una estatua, observó que no había indicio alguno de una estatua. Sólo había una roca que era tallada aquí y allá con cincel y martillo.
El hombre preguntó:
-¿Qué estás haciendo? ¿No vas a hacer una estatua? He venido a ver cómo se hace una estatua, pero veo que estás rompiendo una roca-.
El artista respondió:
-La estatua se halla oculta en su interior. No es necesario hacerla. Sólo hay que quitar cantidades de piedra inútil que están pegadas a ella, y la estatua aparecerá. Una estatua no se fabrica: es descubierta, es revelada, es traída a la luz- (1)
El mensaje que transmite esta sencilla historia sobre el amor es literalmente genial. La estatua del amor está en nuestro interior, siempre ha estado ahí, esperando emerger. Cuando no nos damos a la tarea de explorar hacia dentro de nosotros, somos como una roca sin tallar. Pero hay una gran esperanza, puesto que somos a la vez los escultores. El problema es que hemos empleado muy poco el cincel y el martillo de la consciencia para hacer revelar la estatua de afecto que yace en nosotros.
El amor, en su sentido original, ha estado, está y estará por siempre en nuestro interior. Sólo requerimos descubrir la forma de hacer que irradie a la totalidad de nuestro ser, de hacer a un lado las barreras que impiden que seamos afectuosos de manera frecuente. La maravillosa metáfora de la flor nos revela ese mismo mensaje: somos una “planta” en capacidad de hacer brotar las “flores” del amor, capaz de diseminar nuestra “aroma” a quienes se acerquen a nosotros –SIN DISCRIMINACIÓN-, porque al igual que una flor, un ser humano que se “habitúa” a ser afectuoso no puede atajar su deseo de ofrecer afecto a quienes le rodeen.
Lo que quiero comunicar, por ponerlo en otros términos, es que el amor es una cualidad susceptible de ser desarrollada por cada ser humano. Todos tenemos el potencial para hacer desarrollar al máximo esa cualidad. Todos guardamos ese tesoro en nuestro interior, es solo cuestión de que derrumbemos el muro mental –construido con los ladrillos de una idea apenas parcial del amor- que nos ha obstaculizado interpretar el auténtico ser del amor. Es más que necesario que redescubramos nuestra inagotable fuente de amor. No es una fantasía, ya no estoy hablando en sentido metafórico aunque lo parezca; Y es una tarea individual, nadie nos puede acompañar en esta “metamorfosis interna”. Ningún maestro, ni ninguna persona, por más cercana que esté a nosotros, puede acompañarnos en este valioso y conveniente proceso de evolución emocional que nos acercará sin duda, a la paz.
Ahora bien. Llegó el momento de intentar dar respuesta a una pregunta medular. ¿Cómo redescubrir y desarrollar ese potencial de amor que llevamos en nuestro interior?.¿Cómo activarlo? ¿Cómo aprender a llenarnos de amor? En resumen, ¿Cómo ser una persona amorosa?.
El intento de responder a este significativo interogante será parte de nuestro próximo capítulo…
1.
OSHO. El libro
del sexo. Edit. Grijalbo. Pág.18
viernes, 29 de junio de 2012
¿Es equivocada nuestra idea del amor? (V parte)
Una auténtica y sabia lección de amor
Por Jorge Burgos García
29-06-12
En el comienzo de esta nueva charla, considero pertinente enfatizar en algunas de las ideas expresadas con anterioridad. Antes que cualquier otra cosa, lo primero que debe “calar” en nuestro interior, es la necesidad y posibilidad -independiente de la edad que tengamos-, de transformarnos en personas afectuosas. Ese es el gran reto de nuestras vidas en el plano emocional. Toda esta serie de artículos no tienen un fin distinto que el de contribuir de algún modo a que mis lectores, se convenzan a sí mismos, de que está a nuestro alcance ampliar nuestra capacidad de brindar afecto (que suena menos intimidante e idealista que decir capacidad de amar).
Es en ese sentido, que puede comprenderse que nuestra AFECTIVIDAD es susceptible de ser ensanchada con el paso del tiempo. Y cuando ello ocurre, es inevitable sentir un enorme deseo de compartir la alegría que irradia de tu ser con los demás. Es inevitable tratar de contagiar a otros de tus “buenas vibraciones”. Al respecto, creo la siguiente historia nos viene como anillo al dedo. Nos hará entender aún más, lo que es el amor en su dimensión universal.
Es la historia de un sabio que vivía en una pequeña choza en India. Era alrededor de medianoche y llovía fuertemente. El sabio y su esposa estaban durmiendo. Hubo un golpe en la puerta. Probablemente alguien deseaba abrigo.
El sabio despertó a su esposa:
-Hay alguien allí afuera, un viajero, un amigo desconocido. Por favor abre la puerta-
Su esposa dijo:
-No hay espacio; ni siquiera es suficiente para nosotros dos. ¿Cómo puede caber una persona más?-
El sabio respondió:
-Querida, éste no es un palacio de ricos, no se hará más pequeño. Esta es la choza de un pobre. El palacio de los ricos se hace más pequeño incluso si llega un solo visitante-
La esposa dijo:
-¿Qué relación tienen los pobres y los ricos con esto? La sencilla realidad es que éste es un lugar muy pequeño-
El sabio replicó:
-Si hay un gran espacio en el corazón, sentirás que la choza es un palacio. Y, si el corazón es estrecho, no sólo el palacio se vuelve más pequeño, sino que también la choza se hace más pequeña. Por favor, abre la puerta.
¿Cómo podemos rechazar a un hombre que ha venido a nuestra puerta? Hasta ahora, estábamos tendidos. Puede que los tres no podamos tendernos, pero al menos podremos sentarnos. Hay espacio para estar sentados-
La esposa tuvo que abrir la puerta. El “amigo” entró, empapado. Le cambiaron sus ropas. Se sentaron juntos y comenzaron a charlar. La puerta estaba cerrada. Al cabo de un rato, dos personas vinieron y golpearon la puerta.
El sabio dijo:
-Parece ser que nuevamente alguien ha venido-.
Le pidió al nuevo amigo, que era el más cercano a la puerta, que la abriera. El hombre dijo:
-¿Para qué abrir la puerta? ¿Dónde hay espacio?...No, no es necesario abrir la puerta. ¿No ves acaso con qué dificultad nos acuclillamos?
El sabio dijo:
-Hombre extraño. ¿Acaso no te hice un espacio a ti? Se te permitió entrar porque había amor. Éste aun está presente no se ha acabado con tu llegada. Por favor, abre la puerta. Ahora estamos sentados a cierta distancia unos de otros; tendremos que agruparnos más. Y además, en esta noche fría, puede ser grato sentarse juntos-
Tuvo que abrir la puerta. Dos nuevas personas entraron. Todos se sentaron juntos y comenzaron a trabar conocimiento unos con otros. Pasó un rato...seguía lloviendo, y la noche transcurría. Un burro llegó y empujó la puerta con su cabeza. El burro estaba mojado: quería abrigo para la noche.
El sabio le pidió a uno de los últimos que había llegado que estaba sentado casi en la puerta, que la abriera:
-Ha llegado un nuevo amigo-
. Después de atisbar afuera, el hombre dijo:
-Este no es un amigo ni nada. Es un asno. No es necesario abrir-
El sabio dijo:
-Quizás no sabes que, a la puerta del rico, los hombres también son tratados como animales. Esta es la choza de un pobre sabio, y estamos acostumbrados a tratar incluso a los animales como a seres humanos. Por favor, abre la puerta-
Los hombres dijeron, al unísono: Pero, ¿y en qué espacio?
A lo que el sabio respondió:
-Hay suficiente espacio. En vez de estar sentados, todos nos pondremos de pie, y le haremos un hueco. No se inquieten; si es necesario, yo saldré y dejaré suficiente espacio… (1)
Hace algún tiempo aprendí que no importa si los cuentos como estos son verdaderos o no, eso es irrelevante. Porque en realidad, los cuentos son comprensibles si además de tu mente, ABRES todo tu ser. Entonces, una historia como esta puede ser interpretada como debe ser. Una historia que por demás, transmite un maravilloso y digno mensaje que da respuesta a la pregunta con la que titulé el artículo anterior a este. ¿Qué nos dificulta ser personas amorosas? Nos lo dificulta nuestra actitud poco amorosa frente a la vida, nuestro limitado desarrollo del plano afectivo. De hecho, todos, -sin excepción- tenemos manifestaciones de afecto en nuestra vida diaria. De lo que quiero sensibilizar a mis lectores, es que día a día nos propongamos multiplicar esas “cuotas de afectividad”. Si cada quien lo hace, -piénsese en un pequeño escenario, como el un salón de clases- veremos como se hace real lo que tanto anhelamos: un contexto social más pacífico; en el que los inevitables conflictos con las otras personas, se resuelven sin agredir y sin ser agredidos. La solución a nuestros problemas de convivencia y/ comportamiento, no está en el consultorio de un Psicólogo, está en nuestras manos, es decir, está en un cambio de actitud frente a nuestra manera de asumir la vida.
Bien, me quedan más cosas que decir sobre el amor en su sentido primario, es decir, universal. Cosas que son necesarias de tratar antes de que me oriente a hablar del amor en el marco de una relación sentimental.
Para ello, requeriré emplear un poco de lenguaje poético, pero eso será en nuestro próximo capítulo…
1. OSHO. El libro del sexo. Edit. Grijalbo. Pág. 84-86
Por Jorge Burgos García
29-06-12
En el comienzo de esta nueva charla, considero pertinente enfatizar en algunas de las ideas expresadas con anterioridad. Antes que cualquier otra cosa, lo primero que debe “calar” en nuestro interior, es la necesidad y posibilidad -independiente de la edad que tengamos-, de transformarnos en personas afectuosas. Ese es el gran reto de nuestras vidas en el plano emocional. Toda esta serie de artículos no tienen un fin distinto que el de contribuir de algún modo a que mis lectores, se convenzan a sí mismos, de que está a nuestro alcance ampliar nuestra capacidad de brindar afecto (que suena menos intimidante e idealista que decir capacidad de amar).
Es en ese sentido, que puede comprenderse que nuestra AFECTIVIDAD es susceptible de ser ensanchada con el paso del tiempo. Y cuando ello ocurre, es inevitable sentir un enorme deseo de compartir la alegría que irradia de tu ser con los demás. Es inevitable tratar de contagiar a otros de tus “buenas vibraciones”. Al respecto, creo la siguiente historia nos viene como anillo al dedo. Nos hará entender aún más, lo que es el amor en su dimensión universal.
Es la historia de un sabio que vivía en una pequeña choza en India. Era alrededor de medianoche y llovía fuertemente. El sabio y su esposa estaban durmiendo. Hubo un golpe en la puerta. Probablemente alguien deseaba abrigo.
El sabio despertó a su esposa:
-Hay alguien allí afuera, un viajero, un amigo desconocido. Por favor abre la puerta-
Su esposa dijo:
-No hay espacio; ni siquiera es suficiente para nosotros dos. ¿Cómo puede caber una persona más?-
El sabio respondió:
-Querida, éste no es un palacio de ricos, no se hará más pequeño. Esta es la choza de un pobre. El palacio de los ricos se hace más pequeño incluso si llega un solo visitante-
La esposa dijo:
-¿Qué relación tienen los pobres y los ricos con esto? La sencilla realidad es que éste es un lugar muy pequeño-
El sabio replicó:
-Si hay un gran espacio en el corazón, sentirás que la choza es un palacio. Y, si el corazón es estrecho, no sólo el palacio se vuelve más pequeño, sino que también la choza se hace más pequeña. Por favor, abre la puerta.
¿Cómo podemos rechazar a un hombre que ha venido a nuestra puerta? Hasta ahora, estábamos tendidos. Puede que los tres no podamos tendernos, pero al menos podremos sentarnos. Hay espacio para estar sentados-
La esposa tuvo que abrir la puerta. El “amigo” entró, empapado. Le cambiaron sus ropas. Se sentaron juntos y comenzaron a charlar. La puerta estaba cerrada. Al cabo de un rato, dos personas vinieron y golpearon la puerta.
El sabio dijo:
-Parece ser que nuevamente alguien ha venido-.
Le pidió al nuevo amigo, que era el más cercano a la puerta, que la abriera. El hombre dijo:
-¿Para qué abrir la puerta? ¿Dónde hay espacio?...No, no es necesario abrir la puerta. ¿No ves acaso con qué dificultad nos acuclillamos?
El sabio dijo:
-Hombre extraño. ¿Acaso no te hice un espacio a ti? Se te permitió entrar porque había amor. Éste aun está presente no se ha acabado con tu llegada. Por favor, abre la puerta. Ahora estamos sentados a cierta distancia unos de otros; tendremos que agruparnos más. Y además, en esta noche fría, puede ser grato sentarse juntos-
Tuvo que abrir la puerta. Dos nuevas personas entraron. Todos se sentaron juntos y comenzaron a trabar conocimiento unos con otros. Pasó un rato...seguía lloviendo, y la noche transcurría. Un burro llegó y empujó la puerta con su cabeza. El burro estaba mojado: quería abrigo para la noche.
El sabio le pidió a uno de los últimos que había llegado que estaba sentado casi en la puerta, que la abriera:
-Ha llegado un nuevo amigo-
. Después de atisbar afuera, el hombre dijo:
-Este no es un amigo ni nada. Es un asno. No es necesario abrir-
El sabio dijo:
-Quizás no sabes que, a la puerta del rico, los hombres también son tratados como animales. Esta es la choza de un pobre sabio, y estamos acostumbrados a tratar incluso a los animales como a seres humanos. Por favor, abre la puerta-
Los hombres dijeron, al unísono: Pero, ¿y en qué espacio?
A lo que el sabio respondió:
-Hay suficiente espacio. En vez de estar sentados, todos nos pondremos de pie, y le haremos un hueco. No se inquieten; si es necesario, yo saldré y dejaré suficiente espacio… (1)
Hace algún tiempo aprendí que no importa si los cuentos como estos son verdaderos o no, eso es irrelevante. Porque en realidad, los cuentos son comprensibles si además de tu mente, ABRES todo tu ser. Entonces, una historia como esta puede ser interpretada como debe ser. Una historia que por demás, transmite un maravilloso y digno mensaje que da respuesta a la pregunta con la que titulé el artículo anterior a este. ¿Qué nos dificulta ser personas amorosas? Nos lo dificulta nuestra actitud poco amorosa frente a la vida, nuestro limitado desarrollo del plano afectivo. De hecho, todos, -sin excepción- tenemos manifestaciones de afecto en nuestra vida diaria. De lo que quiero sensibilizar a mis lectores, es que día a día nos propongamos multiplicar esas “cuotas de afectividad”. Si cada quien lo hace, -piénsese en un pequeño escenario, como el un salón de clases- veremos como se hace real lo que tanto anhelamos: un contexto social más pacífico; en el que los inevitables conflictos con las otras personas, se resuelven sin agredir y sin ser agredidos. La solución a nuestros problemas de convivencia y/ comportamiento, no está en el consultorio de un Psicólogo, está en nuestras manos, es decir, está en un cambio de actitud frente a nuestra manera de asumir la vida.
Bien, me quedan más cosas que decir sobre el amor en su sentido primario, es decir, universal. Cosas que son necesarias de tratar antes de que me oriente a hablar del amor en el marco de una relación sentimental.
Para ello, requeriré emplear un poco de lenguaje poético, pero eso será en nuestro próximo capítulo…
1. OSHO. El libro del sexo. Edit. Grijalbo. Pág. 84-86
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